Supervisión clínica en mindfulness y compasión en psicoterapia

La supervisión clínica es un espacio orientado a profesionales de la salud mental que se encuentren integrando prácticas contemplativas o informando su aproximación clínica de mindfulness y compasión.

Durante la supervisión podremos revisar juntos sus comprensiones y enfoques y trabajo clínico, supervisar su capacidad de diseñar y guiar prácticas y procesos de acompañamiento de sus pacientes a la luz de las dimensiones prácticas y teóricas de mindfulness y compasión.

Niveles de integración

 

 

La integración del Mindfulness en el marco de la psicoterapia se puede dar de manera implícita, informada o explícita (Fulton et.al). Los diferentes niveles de esta integración se expresan en el trabajo del/la terapeuta según sus propios intereses, compresiones y experiencia personal con la prácticas contemplativas en general incluyendo aquí el mindfulness y la compasión.

A un nivel más implícito esta integración se expresa a través del cultivo de la presencia que el terapeuta ofrece al encuentro terapéutico y en la relación que se establece con el paciente. La mirada auténtica, conciente, empática y compasiva que el terapeuta ofrece al paciente a través de su presencia es uno de los componentes transformadores y fundantes en el proceso. La posibilidad de ofrecer esta mirada al paciente invita al terapeuta a cultivar estas cualidades consigo mismo de manera genuina en su propia vida y en el encuentro con el propio sufrimiento para poder desde allí comprender, resonar y acompañar el de los demás.

En un segundo nivel se puede comprender la psicoterapia informada en Mindfulness. Aquí las prácticas contemplativas “informan” la mirada, la compresión y cosmovisión del ser humano, de la naturaleza de la mente, del sufrimiento y su perpetuación y de cómo aliviarlo. Este nivel de integración se expresa en las intervenciones, en el modo y el tipo de preguntas por parte del terapeuta y el tipo de diálogo que se establece con cada paciente en el marco del desarrollo del proceso terapéutico.

Es posible identificar un tercer nivel, en el continuo de integración, siendo este último una forma más explícita, que incluye a los anteriores. Aquí se integra de manera explícita en las intervenciones, dispositivos terapéuticos y a través del diseño y guía de distintas prácticas de meditación para realizar con el paciente en las sesiones y entre sesiones para acompañar el proceso y la integración en la vida cotidiana.