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Como ondas en el agua enseñando mindfulness a niños

Luego de quince años de ofrecer la práctica de Mindfulness a adultos en distintos contextos y condiciones, hemos comenzado hace un tiempo a transitar el camino del cultivo y desarrollo desde allí la conciencia en los más pequeños.

Durante muchos años en algún momento de las presentaciones y conferencias que doy sobre Mindfulness alguien me preguntaba, curioso y sin saberlo visionario,“¿ y tienen intenciones de hacer esto para niños algún dia?”, o “¿esto lo enseña a los chicos?”. Mucho tiempo respondí “aún no”, y les decía que no estaba integrado en la currícula escolar (ni cerca tampoco). Pero en ese “aún” de mi respuesta sabía y confiaba que iba a llegar el día. Y recuerdo que luego solía decirles:
– “sueño con que algún día en esta parte del mundo los alumnos tengan un jornada de clases más o menos así: “Matemática, Lengua, Historia, Mindfulness y Filosofía”. Lo dije con el genuino deseo y certeza de que esto se haría realidad. Pero debimos esperar. Seguir andando… y esperar.

Diez años después la emoción me inunda cuando vuelvo a recordar esos intercambios al encontrarme frente a las puertas de un colegio en el que voy a enseñar por primera vez un programa de Mindulness para niños. Al entrar al aula, miro el pizarrón y allí escrito encuentro un cronograma muy parecido al de mis sueños (allí lo pueden ver en la foto, ese es!). Era una realidad. Mi sueño empezaba a hacerse presente y cobrar vida en este grupo de veintidós niños de tercer grado y su comprometida y amorosa maestra, todos los martes a las tres de la tarde. Afortunadamente no estaba sola en esta tarea, pues nos unimos con la querida Ingrid, compañera de equipo y camino. Todo estaba dado para que suceda lo que tenía que suceder. Juntos lo haríamos realidad.

Lo que enseñamos allí fue el método llamado “La Atención Funciona”. Se trata de un curso de 8 clases creado por la terapeuta holandesa y MBSR Teacher Eline Snel. Eline estuvo en la Argentina por primera vez en mayo del 2016 capacitando a un grupo de profesionales como Entrenador de Mindfulness para Niños (Mindfulness Child Trainer). Realicé aquel entrenamiento junto a dos compañeras del equipo de la Sociedad Mindfulness, Eliana Fernández e Ingrid Wajnrajch, con quien compartí el proceso del curso en el colegio. De la generosa mano de Eline recibimos las enseñanzas, la experiencia y el preciso diseño de currícula para poder enseñarlo con claridad y rigurosidad.


Nuevos sueños que despiertan

Acercar la práctica de Mindfulness a los niños conlleva desafíos, requiere flexibilidad y creatividad. La mayor transformación vino a través de la profunda y espontánea alegría que los niños obsequiaron en cada encuentro.

Durante las ocho clases que enseñamos el Programa, el día de nuestro encuentro semanal se transformó para mí en un día de alegría, abrazos, regalos en forma de dibujos, adrenalina, confesiones de aquello que les dolía en silencio, muestras de compañerismo, incertidumbre y aprendizajes.

Otro de los aspectos que me sorprendió en el proceso fue el impacto que tuvo en la querida Majo, maestra de este tercer grado. Su curiosidad y apertura estuvo presente en cada uno de los ocho encuentros y desde esta amplitud de mirada pudo apreciar un modo diferente de estar en clase, un acercamiento distinto a los niños, a su mundo interno, al trabajo con el dolor y las dificultades, a la falta de atención, la sobreactividad y la agitación. Fue emocionante ver cómo Majo se nutría con lo que sucedía en cada encuentro y luego llevaba lo experimentado a su modo de estar con los niños durante la semana, a su vida personal, desplegando una nueva forma relacionarse con su propia experiencia, sus dolores y sus alegrías. Practicó tomando las imágenes, metáforas y ejercicios que se ofrecen en el curso y así fue descubriendo junto a los niños el poder transformador del Mindfulness.

Enfatizo en este pequeño detalle (no tan pequeño quizá) y me detengo aquí en la reflexión porque vislumbro y me permito proyectar (o soñar de nuevo, ¿por qué no?) sus implicancias.
Puedo sentir que el cambio de la maestra genera el mismo efecto que lanzar una piedra a un lago: ondas expansivas que se van ampliando y llegando más y más lejos, moviendo las aguas de la conciencia.

Y todo empieza en el momento de contacto de esa piedra en el agua. Silvia, la directora del colegio, entró en contacto con la práctica y supo allí en primera persona sobre su potencial de transformación y, como buena directora, pensó inmediatamente en los niños y las maestras. Luego de esta experiencia tan profunda con los niños, no puedo sino imaginar que esa transformación de la conciencia de una persona, llevó luego la transformación de la conciencia en un grupo de niños, y que quizá continúe, además de con su maestra, con sus padres, luego con los administrativos y directivos y, que, como las olas en un lago, poco a poco lleguen al colegio en su totalidad transformando la comunidad escolar y comunidad social más amplia.
¿Sueño ambicioso? Puede ser (¡una vez más!) ¿Es posible? ¡Seguro!

El cambio se da cuando alumnos, docentes, directivos y padres están en sintonía con una intención que los convoca. No puedo dejar de ver el impacto que tiene una maestra que pasa tantas horas del día, tantos días al año con un mismo grupo de niños. Su presencia, su mirada no reactiva, su respuesta amorosa y compasiva, su paciencia y conciencia de humanidad compartida todo lo transforman. Siembra en las mentes y corazones de esos niños semillas que crecerán a lo largo de toda una vida y que están germinando ahora mismo, en este mismo momento.

El cambio es posible y está en nuestras manos. Está en las mentes y los corazones de quienes estamos comprometidos con una causa común: educar para el amor, el respeto, el cuidado y la paz. Esta comprensión despierta en mí la esperanza y la confianza en la verdadera naturaleza del hombre y en un mundo mejor para todos. Comparto esta frase que me llegó hace unos días y quedó en mí, resonando:

Sé tú mismo la razón por la que alguien crea en la bondad de las personas”.

Quiero ser esa razón para alguien,
y sé que somos muchos los que podremos expandir cada vez más lejos,
como las ondas en el agua del lago.

Hoy me comprometo a ser esa razón en el agua.

Pueden hacer click aquí para ver un álbum con los dibujos de regalo que recibimos de los niños y algunas otras fotos. Lamentablemente no podemos publicar fotos de los niños por cuestiones de privacidad.

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